Portada de la edición 2019, la última impresa para el público. Agreadecimientos a la Farmacia Dinorah en La Romana en la persona de Dinorita Rodríguez.
Por Lester McKenzie
Poco a poco, la tecnología se ha convertido en un elemento que con el devenir del tiempo ha estado ayudando a cavar la fosa donde han ido cayendo parte de nuestras tradiciones, una de ellas era la de buscar en determinadas farmacias a principio de año el Almanaque de Bristol y otra las cabañuelas de la cuales escribiremos el próximo sábado.
La agricultura y la pesca encontraban en el Almanaque de Bristol un aliado que se convirtió en una guía esencial para los campesinos, y para la vida no solo rural ofreciendo informaciones como el clima, datos astronómicos y lunares, los eclipses, los planetas, las fases de la luna para la siembra, predicciones meteorológicas, las mareas, además del santoral católico (muchos nombres se deben al mismo), el horóscopo y hasta consejos para la salud, convirtiéndose en una guía práctica a través de los datos orientados hacia la siembra, la cosecha y la pesca, sin pasar por alto la inolvidable sección de humor a través de la tragicomedia en varios cuadros.
El Almanaque de Bristol cuyo nombre completo es «Almanaque Pintoresco de Bristol» es una publicación de la empresa Lanman & Kemp-Barcalay & Co. Inc para promocionar sus productos de jabonería y perfumería y que se publica continuamente desde 1832,
Este almanaque se edita e imprime en New Jersey con cerca de cinco millones de ejemplares que se distribuyen para Sur y Centro-américa, la zona del Caribe, la costa este de los Estados Unidos así como en el Brasil. El Observatorio Naval de los Estados Unidos es el encargado de realizar los estudios sobre predicciones del tiempo, mareas y cálculos astronómicos para cada país en el que se distribuye.
En principio fue gratuito, pero hay lugares donde se vende aunque a precios muy bajos e incluso ha sido objeto de falsificaciones. El mismo fue publicado inicialmente en 1832 por el químico y farmacéutico Cyrenius Chapin Bristol, cuya efigie aparece en la portada, para promocionar su jarabe tónico de «zarzaparilla» y divulgar consejos. Posteriormente, en 1856, fue adquirido por Lanman & Kemp-Barclay la cual a finales del siglo XIX emite ediciones para la península ibérica y para los países latinoamericanos en donde pronto se convirtió en objeto de consulta popular para orientar decisiones tales como el momento propicio para la siembra, el de salir a pescar y hasta la fecha más adecuada para cortarse el cabello.
Como réferi en el primer párrafo, la tecnología y de seguro que los costos también deben haber sido de los factores que incidieron en que a partir del 2020 se publique de manera digital.
¡Hasta la próxima entrega sabatina la cual versará sobre Las Cabañuelas!
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