Por Rubén Dario Lora
La Vega., R.D.– La muerte del doctor Catalino Erasmo Vásquez Henríquez, conocido afectuosamente como Erasmo Vásquez, representa una sensible pérdida para la medicina dominicana, para el movimiento gremial de los profesionales de la salud y, de manera muy particular, para la ciudad de La Vega, comunidad que durante décadas acogió al destacado médico como uno de sus hijos.
El doctor Vásquez falleció después de contagiarse de COVID-19, dejando una trayectoria marcada por el ejercicio responsable de la medicina, la docencia, la defensa de los intereses de los profesionales de la salud, la participación en la vida pública y una permanente inquietud por la historia y la cultura dominicanas.
Su historia comenzó en La Caoba de Jamao al Norte, provincia Espaillat, en 1948, donde nació. Sin embargo, buena parte de su formación escolar transcurrió en San Francisco de Macorís, ciudad donde obtuvo una preparación académica diversa: fue bachiller en Ciencias Físicas y Naturales, bachiller en Ciencias Sociales y además se formó como mecanógrafo-contable.
Aquella formación amplia sería un anticipo de una personalidad que, con el paso de los años, no se limitaría al ejercicio de la medicina.
La Vega: una ciudad que convirtió en hogar
En 1977, el doctor Erasmo Vásquez se estableció definitivamente en La Vega. Desde entonces comenzó una relación profunda con esta ciudad, donde desarrolló gran parte de su vida profesional, familiar, académica y social.
La relación fue tan estrecha que el Ayuntamiento de La Vega lo declaró “Hijo Adoptivo y Distinguido”, reconocimiento que simboliza el vínculo construido durante décadas entre el médico y la comunidad vegana.
La Vega no fue simplemente el lugar donde ejerció la medicina. Fue la ciudad donde construyó familia, desarrolló su carrera, formó generaciones de estudiantes y participó activamente en las instituciones médicas y sociales.
Una amistad que también marcó su llegada a La Vega
En su llegada a La Vega estuvo también presente una amistad que se había forjado desde sus años universitarios: la del doctor Alcedo “Ceo” Hernández, médico formado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con quien compartió estudios y una estrecha relación de amistad.
Ambos procedían de la UASD y llegaron a La Vega para desarrollar buena parte de sus respectivas carreras profesionales. Con el paso de los años, aquella amistad se mantuvo y se convirtió en uno de los vínculos personales importantes en la vida de Erasmo Vásquez.
El doctor Alcedo “Ceo” Hernández, quien aún vive, constituye uno de los amigos y testigos de aquella etapa de la vida del médico, cuando comenzó a echar raíces en la sociedad vegana.
También se recuerda un gesto que retrata la dimensión humana de Erasmo Vásquez. Como expresión de gratitud hacia las personas que consideraba verdaderos amigos, acostumbraba no cobrar las consultas médicas a los hijos de aquellos amigos cercanos.
Era una manera sencilla de corresponder al afecto, la lealtad y la amistad recibidos durante su vida. Más allá del médico y del especialista, este gesto muestra al hombre agradecido que valoraba profundamente sus relaciones personales.
Por eso, al reconstruir la historia de Erasmo Vásquez en La Vega, resulta justo reconocer también a quienes estuvieron a su lado desde los primeros años, entre ellos el doctor Alcedo “Ceo” Hernández.
Una familia que acompañó su trayectoria
El 30 de junio de 1973 contrajo matrimonio con Léisida María López, con quien formó una familia que se convirtió en uno de los pilares de su vida.
La pareja procreó cuatro hijos, quienes a su vez le dieron la dicha de conocer nueve nietas y dos nietos.
Detrás del médico, del dirigente gremial, del catedrático y del intelectual existía, por tanto, un hombre profundamente vinculado a su familia, que encontró en ella uno de los principales soportes para desarrollar una extensa trayectoria pública y profesional.
Medicina: una vocación convertida en compromiso
En agosto de 1976, Erasmo Vásquez inició sus estudios de Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Su paso por la universidad no estuvo limitado a las aulas. Durante su etapa estudiantil se destacó como dirigente y recibió un reconocimiento del Consejo Universitario por su trayectoria como dirigente estudiantil, resaltándose su apego a principios y valores institucionales.
Posteriormente viajó a España para continuar su formación especializada.
Realizó su residencia en el Hospital Clínico de San Carlos y obtuvo el título de especialista en Pediatría y Puericultura por la Universidad Complutense de Madrid, en 1979.
Con esa preparación regresó al país para dedicar buena parte de su existencia a atender a niños y adolescentes y a formar nuevos profesionales.
Su trayectoria profesional supera las cuatro décadas de ejercicio de la medicina, mientras que acumuló más de 37 años vinculados a la pediatría.
Su paso por la Clínica Báez Soto
Dentro de los primeros capítulos de su ejercicio profesional en La Vega ocupa un lugar especial su vinculación con la Clínica Báez Soto, donde fue acogido procedente de San Francisco de Macorís.
Allí estableció su consultorio como pediatra y permaneció ejerciendo durante casi dos décadas, convirtiéndose en una figura reconocida por varias generaciones de familias veganas.
Su presencia en la Clínica Báez Soto forma parte de la memoria de aquella época de la medicina vegana, cuando destacados profesionales encontraron en esa institución un espacio para desarrollar sus especialidades y ofrecer sus servicios a la población.
Fundador y propietario del Policlínico La Vega
Dentro de su trayectoria profesional en la ciudad, ocupa un lugar especial la creación del Policlínico La Vega, institución médica de la que el doctor Erasmo Vásquez fue fundador, propietario y presidente.
El centro constituyó una importante expresión de su visión empresarial y médica, al tiempo que representó otro escenario desde el cual desarrolló su vocación de servicio a la población vegana.
Su participación al frente del Policlínico La Vega reafirma una característica de su trayectoria: no solamente ejerció la medicina y enseñó a nuevas generaciones, sino que también impulsó instituciones destinadas a ofrecer servicios de salud a la comunidad.
Así, su nombre quedó vinculado no solo a la práctica de la pediatría, sino también al desarrollo de la infraestructura y los servicios médicos de La Vega.
El maestro de varias generaciones
Una de las dimensiones menos conocidas de su trayectoria fuera del ámbito médico fue su dedicación a la enseñanza.
Durante más de 33 años se desempeñó como catedrático universitario, contribuyendo a la formación de numerosas generaciones de profesionales.
Para Erasmo Vásquez, enseñar medicina significaba también transmitir principios, responsabilidad y compromiso social.
De ahí que su figura trascendiera la consulta médica. Fue médico, pero también maestro; fue especialista, pero igualmente formador.
Y esa combinación explica, en buena medida, el reconocimiento que recibió dentro de la medicina dominicana.
Un dirigente gremial de primera línea
Su participación en las organizaciones médicas nacionales constituye otro capítulo fundamental de su vida.
Fue presidente en dos ocasiones de la Asociación Médica Dominicana, institución que posteriormente pasó a denominarse Colegio Médico Dominicano (CMD).
También ocupó otras importantes responsabilidades dentro del gremialismo médico, entre ellas:
• Presidente de la Asociación Médica Regional Norte.
• Presidente del Consejo Nacional de Salud.
• Presidente del Tribunal Disciplinario.
• Presidente fundador de la Sociedad Dominicana de Pediatría, filial La Vega.
• Cofundador de la Confederación Latinoamericana de Asociaciones Médicas, en Uruguay, en 1986.
Estos cargos reflejan una característica esencial de su trayectoria: su disposición a participar en los espacios donde se discutían los grandes temas relacionados con la medicina, la salud pública y la dignificación de los profesionales dominicanos.
No fue un médico que permaneciera al margen de los debates nacionales.
Fue, por el contrario, un dirigente que entendió que la medicina también tenía una dimensión social, institucional y gremial.
Maestro Nacional de la Medicina Dominicana
El reconocimiento a su trayectoria alcanzó uno de sus momentos más importantes en agosto de 2016, cuando el Colegio Médico Dominicano le otorgó el máximo galardón concedido por esa institución a un profesional de la salud nacido en el país.
Fue reconocido como “Maestro Nacional de la Medicina Dominicana”.
Más allá del título honorífico, aquella distinción representó el reconocimiento acumulado durante décadas de ejercicio profesional, enseñanza, participación gremial y servicio a la medicina dominicana.
Erasmo Vásquez y la política
La trayectoria del doctor Vásquez también tuvo una dimensión política.
En agosto de 1996, cuando Leonel Fernández asumió por primera vez la Presidencia de la República, Erasmo Vásquez fue incorporado a su gabinete como titular de la Secretaría de Estado de Salud Pública.
Su designación lo colocó en una de las posiciones más importantes del sistema sanitario nacional.
Sin embargo, su permanencia en el cargo fue breve.
El pediatra se convirtió en el primer secretario de Salud Pública del gobierno de Fernández, pero también en el primero en ser separado de esa posición, aproximadamente nueve meses después de haber asumido.
Ese episodio forma parte de la historia política y sanitaria de la República Dominicana de finales del siglo XX.
Posteriormente, el doctor Vásquez se acercó políticamente al proyecto de Hipólito Mejía, motivado, según se recoge en su trayectoria, por su identificación con las figuras históricas de Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez.
Su participación política, al igual que su actividad gremial, demuestra que nunca fue indiferente a los acontecimientos nacionales.
Un médico con inquietudes intelectuales
Quizás uno de los aspectos más interesantes de su personalidad fue su pasión por la historia dominicana.
Erasmo Vásquez no quiso limitar su legado a los consultorios, hospitales, universidades y organizaciones médicas.
También quiso dejar una contribución escrita al conocimiento de la historia nacional.
De esa inquietud nació su libro “Visión Moderna Historia Dominicana”, obra que presentó como una mirada particular sobre acontecimientos y procesos históricos del país.
En una de sus últimas promociones de la obra, Vásquez invitaba a los amantes de la literatura y la cultura a adquirir el libro, asegurando que contenía informaciones históricas que, a su juicio, no se encontraban en otros textos.
Este esfuerzo editorial permite comprender que su relación con el conocimiento iba más allá de la medicina.
Era un profesional interesado en la historia, en la cultura y en la preservación de la memoria nacional.
Un vegano por adopción y por afecto
Aunque nació en Jamao al Norte, provincia Espaillat, y desarrolló parte de su formación en San Francisco de Macorís, fue en La Vega donde encontró el escenario fundamental de su vida adulta.
Desde 1977, esta ciudad se convirtió en el espacio donde ejerció la medicina, enseñó, construyó su familia, fundó y dirigió el Policlínico La Vega y desarrolló buena parte de sus actividades gremiales e intelectuales.
La decisión del Ayuntamiento de declararlo Hijo Adoptivo y Distinguido fue, en ese sentido, una expresión institucional de una relación que ya había sido construida durante décadas con la sociedad vegana.
Su legado pertenece, por tanto, a la medicina dominicana, pero también a La Vega.
Una vida de servicio que trasciende la consulta
Al mirar en perspectiva la trayectoria de Erasmo Vásquez Henríquez, resulta difícil encasillarlo únicamente como pediatra.
Fue médico, pero también maestro.
Fue dirigente gremial, pero también funcionario público.
Fue empresario de la salud y fundador del Policlínico La Vega.
Fue político, pero también estudioso de la historia.
Fue escritor y promotor de la cultura, pero sobre todo fue un profesional que convirtió buena parte de su existencia en una forma de servicio.
Su recorrido también refleja una época de la medicina dominicana en la que los profesionales de la salud tenían una participación activa en los grandes debates nacionales y en la defensa de sus instituciones.
Por eso, su desaparición deja un vacío que no se limita a sus familiares y amigos.
La medicina dominicana pierde a uno de sus referentes; el gremialismo médico pierde a uno de sus dirigentes históricos; La Vega pierde a un hijo adoptivo que durante casi cinco décadas hizo de esta ciudad su hogar; y la sociedad dominicana pierde a un hombre que también quiso aportar a la construcción de su memoria histórica.
Catalino Erasmo Vásquez Henríquez, Erasmo Vásquez, deja así una trayectoria que deberá ser valorada no solamente por los años que dedicó a curar y enseñar, sino también por las instituciones que ayudó a fortalecer, las generaciones que contribuyó a formar, las amistades que cultivó y las inquietudes intelectuales que quiso dejar plasmadas para las futuras generaciones.
Su nombre queda unido a la historia de la medicina dominicana y, de manera especial, a la historia contemporánea de La Vega.
Fuentes y recopilación de datos: Periodista Virgilio Méndez vía Listín Diario y Acento.
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