El Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto 2026 movilizará a instituciones públicas y privadas, escuelas, empresas, comunidades y familias; también se probará un sistema de alertas que enviará mensajes directamente a los teléfonos celulares
Santo Domingo, RD.— República Dominicana se prepara para poner a prueba, este martes 8 de septiembre, su capacidad de respuesta ante uno de los fenómenos naturales que mayor riesgo representa para el país: un terremoto de gran magnitud.
A las 10:00 de la mañana, el territorio nacional participará en el Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto 2026, convocado por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), con la integración de instituciones públicas y privadas, centros educativos, organizaciones sociales y la ciudadanía.
Más que un ejercicio para practicar la salida ordenada de edificios, la jornada busca evaluar los planes, protocolos, mecanismos de comunicación, coordinación interinstitucional y capacidad de respuesta de la población frente a un eventual terremoto de gran magnitud.
Una alerta también llegará a los celulares
Uno de los componentes que mayor expectativa genera en esta edición será la prueba de un sistema de alerta mediante mensajería directa a teléfonos celulares.
Las autoridades han informado que durante el ejercicio podrían activarse simultáneamente sirenas, silbatos y altavoces, mientras se pondrá a prueba una herramienta tecnológica destinada a fortalecer el sistema nacional de alertas mediante mensajes enviados directamente a los dispositivos móviles.
El COE ha aclarado que la recepción de una alerta en el celular formará parte del simulacro, por lo que la población no debe interpretarla como una emergencia real. Tampoco será necesario descargar una aplicación para recibir el mensaje de prueba.
La prueba tiene especial relevancia porque introduce una dimensión tecnológica a la preparación ante desastres: la posibilidad de establecer un canal de comunicación masivo y directo con la población en momentos en que las vías convencionales podrían resultar insuficientes.
Las escuelas también serán escenario de preparación
El sistema educativo nacional tendrá una participación importante.
El Ministerio de Educación informó que todos los centros educativos públicos, junto con las 18 Regionales Educativas, 122 Distritos Educativos e instituciones descentralizadas, participarán en el ejercicio.
La finalidad es que estudiantes, docentes, personal administrativo y demás integrantes de las comunidades educativas conozcan y practiquen los procedimientos que deberán seguir ante un terremoto u otra emergencia que requiera evacuación.
La participación escolar también permitirá evaluar las condiciones de las rutas de evacuación y fortalecer una cultura preventiva desde los centros educativos.
El sector privado también está llamado a participar
Las autoridades han insistido en que la preparación frente a un terremoto no puede quedar exclusivamente en manos de los organismos de socorro.
Empresas, comercios, oficinas, instituciones y demás espacios donde permanezcan personas están llamados a activar sus propios protocolos y comprobar si sus mecanismos de evacuación funcionan realmente.
El director del COE, Erdwin Olivares, ha resumido el principio que sustenta el ejercicio: los terremotos no avisan. Por ello, la preparación debe producirse antes de que ocurra una emergencia y no cuando ya sea demasiado tarde.
¿Qué debe hacer la población?
El simulacro debe asumirse con seriedad, pero sin generar alarma.
Ante la señal de inicio, las personas deberán mantener la calma y seguir los protocolos establecidos para el lugar donde se encuentren. Durante un movimiento sísmico, la prioridad es protegerse y, una vez concluido el movimiento, proceder a la evacuación ordenada hacia el punto de encuentro previamente establecido.
El ejercicio constituye además una oportunidad para que cada familia se pregunte si tiene identificado:
• un lugar seguro dentro de la vivienda;
• una ruta de evacuación;
• un punto de encuentro;
• mecanismos para comunicarse después de una emergencia;
y los elementos básicos necesarios para enfrentar las primeras horas posteriores a un desastre.
Más que un simulacro, una prueba de preparación nacional
La importancia del ejercicio trasciende el momento en que suenen las sirenas.
Un terremoto de gran magnitud podría afectar simultáneamente viviendas, hospitales, escuelas, carreteras, servicios básicos, comunicaciones y edificaciones públicas y privadas. En ese escenario, la capacidad de respuesta dependerá no solamente de los organismos especializados, sino también de cuánto haya aprendido la población a actuar durante los primeros minutos.
El Gobierno ha planteado el simulacro como parte de una estrategia de preparación integral destinada a fortalecer las capacidades de prevención, respuesta y recuperación ante un eventual terremoto.
La experiencia de ejercicios anteriores también ha permitido identificar áreas de mejora. Según lo informado por las autoridades, el simulacro realizado el año pasado involucró a cerca de tres millones de personas, mientras que se han ampliado los esfuerzos de evaluación de edificaciones vulnerables.
La verdadera prueba comienza antes del terremoto
República Dominicana no puede determinar cuándo ocurrirá su próximo gran terremoto. Sí puede, sin embargo, decidir qué tan preparada estará cuando ocurra.
Este martes, a las 10:00 de la mañana, las sirenas, los mensajes en los celulares y las evacuaciones no representarán una emergencia real.
Representarán algo igualmente importante: un ensayo para evitar que la improvisación sea la respuesta cuando algún día deje de ser un simulacro.
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