La ejecución de María Estuardo (1587): poder, religión y legitimidad en la Europa moderna

 

Redacción Exposición Mediática– El 8 de febrero de 1587, en el castillo de Fotheringhay, Inglaterra, fue ejecutada María I de Escocia, también conocida como María Estuardo. Su muerte no fue un hecho aislado ni el simple desenlace de una disputa personal entre monarcas. Constituyó, más bien, uno de los episodios más representativos de la Europa del siglo XVI, marcada por la lucha entre dinastías, la fractura religiosa provocada por la Reforma protestante y la redefinición del concepto de soberanía.

La ejecución de una reina ungida —algo prácticamente sin precedentes— alteró el equilibrio político europeo y consolidó un nuevo paradigma: la razón de Estado por encima del derecho divino del monarca.

Una reina desde la cuna

María Estuardo nació en 1542, heredando el trono escocés con apenas seis días de vida, tras la muerte de su padre, el rey Jacobo V de Escocia. Su infancia transcurrió en Francia, donde fue educada como reina católica y se casó con el futuro Francisco II de Francia, lo que la convirtió brevemente en reina consorte francesa.

Tras enviudar joven, María regresó a Escocia en 1561, encontrando un reino profundamente transformado: el protestantismo se había impuesto como religión dominante, mientras ella seguía siendo católica, lo que la colocó en una posición políticamente frágil desde el inicio de su reinado.

Escándalos, rebelión y caída

El gobierno de María en Escocia estuvo marcado por decisiones controvertidas y alianzas desafortunadas. Su matrimonio con Lord Darnley, y posteriormente con James Hepburn, conde de Bothwell, tras el asesinato del propio Darnley, erosionó gravemente su legitimidad.

En 1567, una rebelión nobiliaria la obligó a abdicar en favor de su hijo, Jacobo VI. Al año siguiente, María huyó a Inglaterra buscando la protección de su prima, la reina Isabel I, sin prever que ese acto marcaría el inicio de su largo cautiverio.

Isabel I y el dilema del poder

Isabel I de Inglaterra, protestante y sin herederos directos, se encontraba ante una disyuntiva política compleja. María Estuardo no solo era reina legítima de Escocia, sino también una firme aspirante al trono inglés, especialmente para los sectores católicos que consideraban ilegítimo el reinado de Isabel.

Durante 19 años, María permaneció bajo arresto en distintos castillos ingleses. Oficialmente protegida, en la práctica fue tratada como una amenaza permanente a la estabilidad del Estado inglés.

La conspiración de Babington

El punto de inflexión llegó con la conspiración de Babington (1586), un complot católico que buscaba asesinar a Isabel I y colocar a María en el trono inglés. La red de espionaje del secretario de Estado Francis Walsingham interceptó correspondencia en la que María, de forma explícita, aprobaba el plan.

Este hecho permitió a la Corona inglesa acusarla formalmente de alta traición. Aunque María argumentó que no podía ser juzgada por un tribunal inglés al ser reina extranjera, el juicio siguió adelante.

Un juicio excepcional

María Estuardo fue condenada por un tribunal de nobles ingleses. Isabel I, consciente del precedente que implicaba ejecutar a una reina, dudó durante semanas antes de firmar la orden de ejecución.

Finalmente, presionada por su Consejo Privado y temerosa de que María siguiera siendo un foco de conspiraciones, Isabel autorizó la sentencia. La decisión fue tanto política como preventiva: eliminar a María era eliminar una causa.

La ejecución

El 8 de febrero de 1587, María fue decapitada. Testigos relataron que enfrentó la muerte con serenidad y dignidad, vestida de rojo, color asociado al martirio católico. Su ejecución fue torpe y violenta, requiriendo varios golpes de hacha, lo que contribuyó a la construcción de su imagen como mártir religiosa.

Repercusiones en Europa

La muerte de María Estuardo tuvo efectos inmediatos y duraderos:

En Inglaterra

Consolidó el poder de Isabel I.

Afirmó la supremacía del Estado sobre la figura real.

Radicalizó la persecución contra los católicos.

En Escocia

Su hijo, Jacobo VI, heredó el trono escocés y, en 1603, también el inglés, convirtiéndose en Jacobo I de Inglaterra.

Paradójicamente, la ejecución de María allanó el camino para la unión de las coronas.

En Europa continental
Provocó indignación en los reinos católicos.

Fue utilizada por España como uno de los argumentos morales para la Armada Invencible (1588), aunque el conflicto tenía raíces más profundas.

Significado histórico

La ejecución de María Estuardo simboliza:

• El fin del concepto medieval de la inviolabilidad absoluta del monarca.

• El choque definitivo entre catolicismo y protestantismo como fuerzas políticas.

• El nacimiento del Estado moderno, donde la seguridad nacional justifica decisiones extremas.

Más que una víctima o una conspiradora, María Estuardo fue una figura atrapada entre dos épocas: una reina formada bajo el orden tradicional que cayó ante un mundo donde la política había dejado de ser sagrada.

Síntesis

El 8 de febrero de 1587 no solo murió una reina; se ejecutó una idea. La idea de que la sangre real bastaba para gobernar sin rendir cuentas. Desde entonces, Europa avanzó —no sin violencia— hacia estructuras donde el poder se justificó por la estabilidad, no por el linaje.

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