Una pregunta que nació en un cine de La Romana y tardó 35 años en convertirse en manifestación artística

Imagen promocional. Iguales, pero distintos: Marcos Sánchez (izquierda) sonríe en atuendo ejecutivo, mientras que a su lado, su alter ego creativo Mark Rumors (derecha), permanece sereno contrastando en vestimenta con estética retrofuturista.

Por Marcos Sánchez

En 1991, a los 19 años, una frase escuchada en el avance de  Terminator 2  me planteó una paradoja que jamás olvidé: ¿se puede ser la misma persona, pero diferente? Treinta y cinco años después, aquella pregunta se convirtió en una canción de Mark Rumors que verá la luz, precisamente, el día de mi cumpleaños.

Hay frases que uno escucha y olvida. Otras se quedan. A mí me ocurrió en 1991, cuando tenía 19 años y estaba sentado en una butaca del ya desaparecido cine Papagayo, en La Romana. Frente a mí se proyectaba el avance expectativa de Terminator 2: Judgment Day, la esperada película de James Cameron que por entonces comenzaba a generar una enorme expectación y además se consolidaba a Arnold Schwarzenegger como héroe de acción en Hollywood.

Pero, entre aquellas imágenes y aquella atmósfera de anticipación, hubo algo que capturó mi atención de una manera que probablemente nadie a mi alrededor pudo imaginar.

Una frase: “The same thing, but different”. No sé exactamente por qué me produjo semejante impacto. Quizás fue la contradicción o fue la posibilidad de que dos conceptos aparentemente opuestos pudieran coexistir.

Lo cierto es que aquella noche salí del cine con una pregunta dando vueltas en mi cabeza: ¿Se puede ser la misma persona, pero diferente Tenía 19 años. No sabía entonces que aquella pregunta iba a acompañarme durante los siguientes 35 años.

El cine como punto de partida

Dos años después de aquella experiencia, en 1993, me hice locutor y comencé mi trayectoria en radio, prensa y televisión en La Romana como crítico y comentarista de cine, para luego expandirme en múltiples temas comunicacionales.

Visto desde el presente, aquella coincidencia me resulta particularmente significativa. La película que había provocado aquella inquietud terminó conectándose, de alguna manera, con mi propia vida profesional.

El cine se convirtió en una de mis primeras formas de expresión pública. Desde entonces he transitado por distintos territorios de la comunicación y la creación: he sido locutor, crítico de cine, periodista digital, escritor, profesor de inglés y actor.

Cada una de esas actividades tiene su propio lenguaje. Cada una exige una manera diferente de comunicar. Cada una me ha mostrado ante los demás desde una perspectiva distinta, pero detrás de todas ellas siempre he estado yo.

O, para ser más preciso, distintas versiones de mí y ahí comienza a cobrar sentido aquella vieja pregunta.

Una idea que nunca desapareció

Durante años, la frase permaneció en algún lugar de mi memoria. Incluso llegué a imaginar Different Same como el nombre de un dúo electrónico inspirado en Pet Shop Boys.

La idea estaba ahí. No desapareció. Se trataba de algo que simplemente no había encontrado todavía la forma definitiva de expresarse.

Con el paso del tiempo, mi relación con la música electrónica también fue adquiriendo nuevas dimensiones. Y cuando comencé a desarrollar mi proyecto musical bajo el alias creativo Mark Rumors, aquella vieja inquietud finalmente encontró el espacio para convertirse en una obra. Así nació Different Same.

La canción está escrita en inglés y musicalmente se mueve dentro del universo que he ido construyendo como Mark Rumors: Darkwave, Electropop y Synthwave.

Pero aunque la canción sea nueva, su pregunta fundamental tiene 35 años. Eso es lo que más me fascina de todo el proceso. La canción pertenece al presente. La idea pertenece a mi pasado y ambas cosas pueden coexistir.

Cambiar el marco no siempre significa cambiar el juego

Cuando escribí la letra, no quise limitarme a contar mi propia historia. Quise llevar aquella paradoja hacia algo más amplio.

Comienzo hablando de rostros distintos, historias diferentes, nombres distintos y mundos diferentes. Son las múltiples apariencias mediante las cuales construimos nuestras identidades y diferenciamos nuestras vidas.

Después aparecen los colores, la ropa, los lugares desconocidos y conceptos como libertad y novedad, pero entonces surge la primera contradicción: “Pero las mismas viejas sombras te persiguen”. O sea, ahí está una de las claves de la canción. Podemos cambiar el exterior sin necesariamente transformar aquello que llevamos dentro.

Podemos cambiar de escenario y conservar los mismos patrones, modificar nuestra apariencia, nuestro entorno o nuestras circunstancias y continuar enfrentándonos a conflictos que se parecen demasiado a los anteriores.

Por eso el estribillo insiste en una idea que considero fundamental: “Cambiamos el marco / Pero jugamos el mismo juego”.

Para mí, esa es la esencia de Different Same. A veces llamamos cambio a una modificación de las circunstancias, pero cambiar de escenario no garantiza haber cambiado nosotros.

Máquinas nuevas, miedos ancestrales

En el segundo verso llevé la reflexión todavía más lejos.

Hablo de ciudades diferentes, relojes diferentes, sueños distintos y caminos distintos, pero también de los mismos callejones sin salida y  entonces aparece una línea que hoy tiene para mí una resonancia particular: “Máquinas nuevas y miedos ancestrales”.

Cuando escribí esa frase, la estaba pensando como una imagen de la humanidad. Pero hoy, mientras desarrollo música mediante herramientas de generación musical potenciadas por inteligencia artificial, adquiere otra dimensión.

Las máquinas cambian. Las herramientas evolucionan. La tecnología transforma nuestros métodos de creación, pero la necesidad de crear permanece. De igual forma  permanecen nuestras emociones, nuestras contradicciones, nuestros deseos y nuestros temores.

Portada original del sencillo.
Póster promocional digital a color del tema para redes sociales.

Podemos construir el mañana utilizando tecnologías que ayer parecían imposibles y, aun así, seguir llevando dentro de nosotros una parte considerable del pasado.

Por eso escribí: “Construir el mañana a partir del ayer / Y luego preguntarse por qué se ve así”. Quizás hacemos eso mucho más de lo que queremos admitir.

La misma máquina

El puente de la canción condensa todavía más la idea: “Voces diferentes / Ojos diferentes / Respuestas diferentes / El mismo disfraz”.

Y después: “Cuerpos diferentes / Sueños diferentes / Rostros diferentes / La misma máquina”.

Aquí Different Same deja de ser solamente una reflexión sobre individuos y se convierte en una mirada sobre la condición humana.

Somos diferentes. Nuestras historias son diferentes. Nuestros cuerpos, rostros, voces y experiencias son diferentes. Sin embargo, existen mecanismos humanos que compartimos.

Todos buscamos algo, tememos algo, cargamos recuerdos, construimos expectativas o intentamos interpretar el mundo desde nuestra propia experiencia. Me explico: podemos ser extraordinariamente distintos y, al mismo tiempo, extraordinariamente parecidos. Diferentes. Iguales.

También soy Different Same

Con el tiempo he descubierto otra lectura de mi propia canción. Quizás Different Same también habla de mí. Marcos Sánchez y Mark Rumors son nombres diferentes.

Uno corresponde a mi identidad pública y profesional; el otro es el nombre bajo el cual desarrollo una faceta específica de mi creatividad musical, pero no son dos personas.

Soy yo. Cuando ejerzo como periodista digital, soy yo. Cuando escribo, soy yo. Cuando enseño inglés, soy yo. Cuando actúo, soy yo. Cuando tomo un micrófono y ejerzo como locutor, soy yo. Cuando hablo o escribo sobre cine, soy yo y cuando creo música como Mark Rumors, también.

Cambian el lenguaje, la disciplina, el escenario y la forma de expresarme, pero existe una continuidad. Una especie de hilo invisible que atraviesa todas esas manifestaciones.

Eso me hace pensar que quizá la identidad no consiste en permanecer intacto. Quizá consiste precisamente en poder transformarnos sin perder aquello que, en lo más profundo, seguimos reconociendo como nuestro.

Del cine Papagayo a Mark Rumors

Cuando miro hacia atrás, me resulta casi cinematográfica la trayectoria de aquella pregunta. En 1991 estaba sentado en el cine Papagayo.

Tenía 19 años. Todavía no era locutor y no había comenzado mi trayectoria pública como crítico de cine.

No era periodista digital. No había publicado libros. No había ejercido como profesor de inglés ni como actor y por supuesto, Mark Rumors todavía existía únicamente como apodo escolar. Solo había un joven fascinado por una frase aparentemente sencilla: “The same thing, but different”.

Hoy, 35 años después, puedo mirar hacia aquel muchacho y reconocerme en él. No soy el mismo. Sería absurdo pretenderlo.

He aprendido, cambiado, perdido, ganado, creado, cometido errores, desarrollado nuevas capacidades y conocido nuevas formas de expresarme.

Mi vida es diferente. Yo soy diferente, pero sigo pudiendo reconocer al joven que se quedó pensando en aquella frase y quizás ahí está la respuesta que durante tantos años estuve buscando.

La pregunta permanece

No sé si finalmente encontré una respuesta definitiva a aquella pregunta que me hice en el cine Papagayo.

¿Se puede ser la misma persona, pero diferente?

Hoy creo que sí. Creo que podemos cambiar muchísimo y conservar, al mismo tiempo, una esencia que nos permite reconocernos.

Creo que podemos tener nombres diferentes, vidas diferentes, mundos diferentes y seguir llevando dentro de nosotros determinados rasgos que nos conectan con quienes fuimos.

Pienso que podemos construir máquinas nuevas y continuar enfrentándonos a miedos ancestrales. Que podemos cambiar el marco y seguir jugando el mismo juego y también creo que podemos cambiar el juego.

Quizás ahí está la verdadera posibilidad de transformación. No obstante, para descubrirlo tenemos que comenzar por reconocer qué parte de nosotros permanece y qué parte necesita cambiar.

Treinta y cinco años después de aquella noche de 1991, ya no soy el joven que estaba sentado en una butaca del cine Papagayo viendo el avance de Terminator 2. Soy diferente, es factual, pero sigo siendo aquel que escuchó la frase y no pudo dejar de pensar en ella.

Ahora aquella pregunta tiene música. Tiene ritmo, voces, sintetizadores, una identidad sonora propia, un espectacular vídeoclip.

Different Same dejó de ser solamente una idea que me acompañó durante 35 años y comenzó su propia historia y a lo mejor esa sea la mejor respuesta que finalmente puedo darle a aquella pregunta que comenzó en un cine de La Romana.

Espero sea de su agrado ya que no encontré la respuesta, sino que convertí la pregunta en una canción. Diferente. Igual.

Loading