Exposición Mediática condensa la rendición de cuentas del presidente Luis Abinader este 27 de febrero de 2026 ante el Congreso Nacional.
Santo Domingo, R.D. — En el emblemático Salón de la Asamblea Nacional, en el marco del 182.º aniversario de la Independencia Nacional, el presidente Luis Abinader presentó hoy su sexta Rendición de Cuentas ante el Congreso, en lo que representa el principal ejercicio de accountability presidencial del año según la Constitución dominicana.
Desde el inicio, el discurso marcó una narrativa clara: el gobierno no solo rinde cuentas de lo ejecutado, sino que traza una hoja de ruta estructural para los próximos diez años bajo la iniciativa “Meta RD 2036”, definida como el proyecto estratégico que busca consolidar el desarrollo sostenible, la productividad y el fortalecimiento institucional.
Gestión y cifras clave
Turismo: República Dominicana recibió 11.7 millones de visitantes en 2025, cifra histórica que posiciona al país como uno de los principales destinos de América Latina, con crecimiento interanual y expansión de infraestructura turística.
Pobreza y calidad de vida: El mandatario atribuyó a su administración una reducción de la pobreza general del 19 % al 17.3 % entre 2024 y 2025, lo que se traduce —según datos oficiales— en casi 200 mil personas que salieron de esa condición.
Empleo: Se resaltó que la fuerza laboral activa alcanzó más de 5.1 millones de ocupados, con cifras de desempleo sostenidas en niveles bajos.
Infraestructura energética y agua: El discurso incluyó anuncios de inversiones estratégicas en transmisión eléctrica y un plan histórico de agua potable y saneamiento, enmarcados como parte del desarrollo económico y la resiliencia del país.
Salud y educación: Abinader destacó la apertura de 30 nuevos hospitales y centros de atención sanitaria y anunció reformas educativas orientadas a fortalecer el capital humano, pilares esenciales para la competitividad futura.
Eje institucional: transparencia y lucha contra la corrupción
La rendición de cuentas no se limitó a cifras económicas. El presidente subrayó con énfasis que “en su gobierno no existen intocables ni privilegios frente a la ley”, y que la lucha contra la corrupción es la brújula moral de su administración, con reformas al sistema de justicia penal y acciones legales concretas en casos como el de SeNaSa.
Este énfasis llega en un momento de críticas y expectativas encontradas en el ambiente político del Congreso Nacional, donde diputados de distintas bancadas expresaron tanto apoyo por los logros exhibidos como exigencias de resultados más tangibles en temas pendientes.
Balance editorial
La intervención de Abinader fue, en esencia, un ejercicio de equilibrio entre la celebración de avances cuantificables y la reafirmación de un compromiso estratégico de largo plazo.
El eje de la presentación fue menos una enumeración de obras aisladas y más un discurso de visión, que articula logros recientes con objetivos socioeconómicos estructurales para la próxima década.
Sin embargo, la respuesta política y mediática no ha sido unívoca: mientras el oficialismo enmarca estos resultados como evidencia de un rumbo estable y creíble, sectores críticos señalan desafíos aún por resolver, especialmente en infraestructura, servicios públicos y casos de alto perfil vinculados a presunta corrupción, que también forman parte del contexto político que rodea este acto republicano.
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