El documento que dio forma a la soberanía.
Redacción Exposición Mediática.- En la memoria colectiva dominicana, el 27 de febrero ocupa el lugar simbólico del grito libertario. Sin embargo, el 13 de febrero de 1844 marcó un momento decisivo y menos visible: la formalización del Acta de Separación, el documento que estructuró política y jurídicamente la ruptura con Haití.
No fue un impulso espontáneo. Fue la cristalización de un proyecto concebido años antes por Juan Pablo Duarte y articulado mediante La Trinitaria. El 13 de febrero representó la transición de la aspiración a la determinación organizada.
Contexto: 22 años de ocupación y conciencia nacional
Desde 1822, la parte oriental de la isla estuvo bajo administración haitiana. Durante ese período se aplicaron reformas administrativas, fiscales y militares que generaron tensiones en sectores comerciales, eclesiásticos y urbanos.
Entre los factores que fortalecieron el sentimiento separatista:
• Cargas fiscales consideradas excesivas.
• Centralización administrativa.
• Diferencias culturales y jurídicas.
• Restricciones a dinámicas económicas locales.
En ese escenario emergió una generación influenciada por ideas republicanas y liberales. Duarte comprendió que la independencia debía sustentarse en principios claros: soberanía plena, organización institucional y rechazo a cualquier forma de tutela extranjera.
El Acta del 13 de febrero recogió esa visión.
Naturaleza del Acta: fundamento político y moral
El documento no fue solo una declaración simbólica. Estableció:
• Justificación formal de la separación.
• Derecho del pueblo dominicano a autogobernarse.
• Proclamación de un Estado libre e independiente.
• Llamado a la unidad nacional.
Desde una perspectiva jurídica, el Acta constituyó la primera manifestación formal de voluntad soberana dominicana. En términos modernos, invocaba el principio de autodeterminación antes de que este fuera codificado internacionalmente.
Fue, esencialmente, un acto de legitimación política.
Liderazgo y estrategia
Aunque Duarte no estuvo presente en el momento culminante del 27 de febrero, su impronta ideológica fue determinante en la concepción del proyecto separatista.
Junto a él, figuras como:
• Francisco del Rosario Sánchez
• Matías Ramón Mella
• cumplieron roles decisivos en la ejecución operativa.
El 13 de febrero permitió coordinar acciones, consolidar alianzas internas y preparar el escenario político para la proclamación en la Puerta del Conde días después.
Antesala del 27: del diseño a la proclamación
Sin el Acta del 13, el 27 de febrero habría carecido de estructura formal. El documento convirtió la insurrección en proyecto de Estado.
En términos estratégicos:
• Definió objetivos concretos.
• Estableció coherencia doctrinal.
• Dotó de legitimidad moral a la acción militar.
El 13 fue la inteligencia de la libertad; el 27, su expresión pública.
Significado histórico
El Acta del 13 de febrero simboliza la primacía del pensamiento organizado sobre la improvisación. Representa el momento en que la identidad dominicana dejó de ser intuición colectiva para convertirse en declaración política.
Más que un acto de ruptura, fue un compromiso: asumir la responsabilidad de construir una nación independiente en un contexto regional complejo.
En la cronología patriótica, el 27 enciende la llama; el 13 la fundamenta.
Recordar esta fecha no es un ejercicio de erudición, sino de conciencia histórica. Porque la libertad no solo se proclama: se estructura, se justifica y se sostiene.
Y en febrero de 1844, la República fue primero concebida con claridad jurídica antes de afirmarse con determinación patriótica.
![]()

