Redacción Exposición Mediática.- Hay una sensación cada vez más común entre usuarios digitales: “antes esta plataforma era mejor”. No es nostalgia. No es resistencia al cambio. En muchos casos, es el resultado de un proceso estructural que hoy tiene nombre propio: enshittificación.
El término fue popularizado por el escritor y analista tecnológico Cory Doctorow para describir el ciclo mediante el cual una plataforma digital se deteriora progresivamente cuando prioriza la extracción máxima de rentabilidad por encima de la experiencia del usuario. Aunque el vocablo es coloquial, el fenómeno que describe es profundamente técnico y responde a incentivos económicos muy claros.
Comprenderlo es clave para analizar el ecosistema mediático actual.
El ciclo en tres etapas
La enshittificación no ocurre de manera abrupta. Sigue un patrón reconocible que puede dividirse en tres fases.
Fase de seducción: todo para el usuario
En su etapa inicial, la plataforma necesita crecer. Para lograrlo, ofrece:
•Experiencia limpia y fluida
•Poca o ninguna publicidad
•Algoritmos previsibles
•Bajos costos o gratuidad
•Libertad y alcance orgánico
El objetivo es claro: atraer masa crítica y generar dependencia. El valor se transfiere casi íntegramente al usuario.
En esta fase, la plataforma compite por calidad.
Fase de reequilibrio: prioridad al monetizador
Una vez consolidada la base de usuarios, el foco cambia. La plataforma comienza a optimizar ingresos:
•Introduce publicidad creciente
•Ajusta algoritmos para priorizar contenido patrocinado
•Reduce el alcance orgánico
•Aumenta comisiones a vendedores o creadores
Aquí ya no compite solo por calidad, sino por rentabilidad. El valor comienza a desplazarse desde el usuario hacia anunciantes, marcas y socios comerciales.
El usuario aún percibe utilidad, pero empieza a notar fricción.
Fase extractiva: prioridad al accionista
Cuando la plataforma alcanza dominio de mercado —gracias a efectos de red y altos costos de migración— puede maximizar rentas.
En esta etapa:
•La publicidad se intensifica
•El contenido relevante se diluye
•Los creadores reciben menos visibilidad
•Las condiciones contractuales se endurecen
•Se incrementan suscripciones, comisiones o tarifas
El usuario ya no es el centro. Tampoco lo son los socios comerciales. El único beneficiario directo es el accionista que exige crecimiento perpetuo.
El resultado es una degradación sistémica: peor experiencia, menor calidad, mayor saturación.
La lógica económica detrás
No es incompetencia. Es incentivo estructural.
Las plataformas digitales operan bajo el modelo de mercados de dos lados: conectan usuarios con anunciantes o proveedores. En su fase inicial, subsidian un lado (usuarios) para atraer volumen. Luego monetizan el otro lado (anunciantes). Finalmente, ajustan ambos para maximizar beneficios.
El fenómeno se potencia cuando confluyen:
•Efectos de red: el valor aumenta con más usuarios.
•Lock-in: abandonar la plataforma implica perder comunidad, historial o visibilidad.
•Baja competencia real: concentración del mercado.
•Presión de crecimiento trimestral: exigencias de rentabilidad continua.
Cuando la empresa ya no necesita conquistar usuarios —porque están cautivos— puede empezar a exprimir el ecosistema.
La enshittificación es, en esencia, la transición de un modelo orientado al crecimiento a uno orientado a la extracción.
Aplicación al ecosistema mediático
En el entorno mediático, el impacto es evidente.
Redes sociales: El contenido orgánico pierde alcance. El algoritmo prioriza engagement emocional extremo o publicidad. Se reduce la visibilidad independiente.
Streaming: Aumentan precios. Aparecen anuncios en planes antes libres de publicidad. Se fragmenta el catálogo en múltiples suscripciones.
Marketplaces: Suben comisiones. Se priorizan marcas propias. Se reduce margen de vendedores externos.
Medios digitales: Saturación publicitaria. Clickbait. Paywalls híbridos. Menor inversión en periodismo profundo.
El patrón es consistente: primero calidad, luego monetización, finalmente saturación.
¿Es inevitable?
No necesariamente, pero sí probable bajo ciertos marcos regulatorios y financieros.
El fenómeno depende de:
•Grado de competencia real
•Regulación antimonopolio
•Portabilidad de datos
•Interoperabilidad entre plataformas
•Cultura empresarial orientada a largo plazo
Si migrar fuera sencillo, el incentivo extractivo sería menor. Pero cuando el usuario está atrapado en un ecosistema cerrado, la presión competitiva disminuye.
Un síntoma cultural
Más allá de lo económico, la enshittificación tiene un efecto cultural: erosiona la confianza digital. Los usuarios perciben que las plataformas cambian reglas unilateralmente, priorizan métricas sobre calidad y transforman comunidades en inventarios publicitarios.
La experiencia se vuelve transaccional.
Y cuando la experiencia se vuelve puramente transaccional, el vínculo emocional con la marca se debilita.
Síntesis
La enshittificación no es una queja nostálgica. Es un patrón estructural del capitalismo de plataformas cuando el crecimiento deja de ser suficiente y comienza la fase de extracción intensiva.
Comprender este proceso permite:
•Analizar críticamente decisiones corporativas
•Evaluar modelos de negocio digitales
•Anticipar degradaciones futuras
•Diseñar alternativas más sostenibles
La pregunta no es si una plataforma se degradará, sino bajo qué condiciones puede evitar hacerlo.
Porque en la economía digital contemporánea, la calidad no suele desaparecer por accidente. Desaparece por diseño.
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