Redacción Exposición Mediática.- Cada 13 de febrero, víspera de San Valentín, el mundo conmemora el Día Internacional del Condón, una fecha promovida por organizaciones de salud y redes comunitarias para reforzar un mensaje tan simple como decisivo: la prevención salva vidas.
Más que una efeméride simbólica, se trata de una plataforma de educación sanitaria que coloca en el centro el acceso a métodos de barrera, la reducción del estigma y la corresponsabilidad en la vida sexual.
Un instrumento sanitario con impacto comprobado
El preservativo —masculino y femenino— es, desde la epidemiología y la salud pública, una de las intervenciones más costo-efectivas para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH, así como embarazos no planificados. Diversos estudios clínicos y metaanálisis han confirmado su alta eficacia cuando se utiliza de forma correcta y consistente.
En contextos donde el acceso a servicios de salud sexual es desigual, el condón representa una herramienta democratizadora: no requiere prescripción médica, es portátil y de bajo costo, y su distribución masiva ha sido clave en campañas nacionales e internacionales.
Más allá del látex: educación y cultura preventiva
La conmemoración no se limita a la entrega gratuita de preservativos. Incluye jornadas educativas en centros escolares y universidades, campañas en medios tradicionales y digitales, y alianzas con organizaciones comunitarias para promover una sexualidad informada, libre de mitos y basada en el consentimiento.
El debate contemporáneo también incorpora la necesidad de:
• Educación sexual integral basada en evidencia científica.
• Acceso universal y sin discriminación a métodos de prevención.
• Combate frontal al estigma asociado a las ITS.
• Inclusión de poblaciones clave en las estrategias sanitarias.
En este escenario, el Día Internacional del Condón se posiciona como un recordatorio de que la prevención no es un acto aislado, sino una práctica social sostenida.
Desafíos persistentes
A pesar de los avances, persisten brechas significativas: desinformación, barreras culturales, resistencia a la educación sexual en determinados entornos y desigualdad en la distribución de insumos. En algunos países, los indicadores de ITS muestran repuntes preocupantes, lo que subraya la necesidad de reforzar políticas públicas basadas en datos.
La experiencia acumulada demuestra que las campañas más efectivas combinan acceso gratuito, comunicación estratégica y participación comunitaria. El mensaje no debe centrarse en el miedo, sino en la autonomía, la protección mutua y la salud compartida.
Una fecha con vocación permanente
El Día Internacional del Condón no es un llamado episódico, sino un recordatorio permanente: la prevención es una decisión informada que impacta no solo a la persona, sino a la colectividad. En tiempos donde la información circula con rapidez, la responsabilidad debe hacerlo con igual intensidad.
En definitiva, el preservativo sigue siendo —desde la óptica sanitaria y social— una de las herramientas más eficaces para proteger la vida, promover relaciones responsables y fortalecer la salud pública global.
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