Por Carlos Diaz
El tablero político dominicano ha comenzado a moverse con una intensidad inusual.
Lo que hace un año parecía una hegemonía indiscutible del Partido Revolucionario Moderno (PRM), hoy se transforma en un escenario de incertidumbre. En el centro de esta metamorfosis se encuentra Leonel Fernández, cuyo ascenso en las encuestas corre en paralelo al desgaste del oficialismo y a una guerra de baja intensidad por la sucesión interna en el PRM.
El retorno del «León»: ¿Efecto rebote o estrategia calculada?
Las mediciones más recientes sitúan a Leonel Fernández en una posición de competitividad que pocos vaticinaban tras los resultados de mayo de 2024. Según datos de firmas como ACD Media, Fernández ha logrado consolidar un 40% de intención de voto,mientras que en CESP Research muestra un 42%, proyectando un crecimiento que podría llevarlo al umbral del 50% si se mantiene el deterioro de la percepción económica.
La narrativa de la Fuerza del Pueblo (FP) ha sido quirúrgica: capitalizar el descontento por el costo de la vida, las deficiencias en el sistema eléctrico y la crisis en la seguridad social.
Para Fernández, el 2028 no es solo una elección, sino un referéndum sobre la capacidad de gestión frente a un PRM que muchos sectores empiezan a percibir como «agotado» antes de tiempo.
El PRM en «caída libre»: El costo del poder
El oficialismo enfrenta el fenómeno clásico del desgaste gubernamental, pero con agravantes.
La gestión de servicios públicos básicos ha sufrido retrocesos que la oposición ha sabido explotar. Sin embargo, el mayor problema del PRM no parece ser externo, sino interno.
La percepción de que el partido está en «caída libre» se alimenta de una base que reclama mayor atención y un electorado de clase media que se siente golpeado por las reformas fiscales y el alza inflacionaria.
La debilidad de David, sobre Carolina, Welinton y Guido
Aunque David Collado encabeza algunas encuestas con un 35%, su camino hacia la nominación presidencial está minado.
A diferencia de Luis Abinader, quien logró unificar las tendencias en 2020 y 2024, Collado enfrenta resistencias significativas:
El bloque de los «pesos pesados»: Figuras como Carolina Mejía, con el control de la capital y el respaldo de «Ito» Bisonó en sectores empresariales, representan un obstáculo directo.
La vieja guardia y la base representadas por candidatos como Guido Gómez Mazara y Wellington Arnaud que conectan con la base perremeísta de una forma que el perfil más «corporativo» de Collado no logra.
Guido, con su discurso de contenido social y raíces peñagomistas, y Welinton con su control territorial a través de INAPA, son vistos como los guardianes de la identidad del partido frente a la «elitización» que Collado representa para algunos sectores.
La estructura interna del PRM sabe que Collado es el favorito de un grupo empresarial Dominicano, y sectores externos al partido, lo que genera una desconfianza orgánica entre los dirigentes tradicionales que temen quedar desplazados.
Leonel Fernández apuesta a que el tiempo sea su mejor aliado
Su estrategia es simple: esperar a que el PRM se debilite bajo el peso de sus propias contradicciones y disputas internas.
Si el oficialismo llega dividido al 2028, con un David Collado cuestionado por su propia base o una Carolina Mejía enfrentada a la cúpula, el camino de retorno para el líder de la Fuerza del Pueblo podría estar más despejado de lo que sus detractores quieren admitir.
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