Maximilien «Tony» Espinal, un profesional dominicano que pasó de la pediatría en Nueva York a la psicoterapia en Filadelfia, y ahora rescata la medicina de cabecera en su tierra natal.
Por Manuel Castillo
Primeros Pasos en Tierra de Oportunidades (1994-1999)
En los años noventa, cuando muchos jóvenes dominicanos soñaban con cruzar el océano en busca de un futuro mejor, Maximilien Espinal —ya conocido como «Tony» entre sus allegados— no solo cruzó fronteras: cruzó umbrales que definirían su carrera para siempre.
Su destino fue el Nacional Pediatric Center en Queens, Corona, Nueva York, donde entre 1994 y 1999 ejerció como Médico Asistente de Pediatría. El centro, dirigido por el eminente médico romense Dr. Héctor Florimón, se convirtió en su segunda casa y en el trampolín que le permitiría continuar su carrera médica en Estados Unidos.
Fue precisamente el Dr. Florimón quien, reconociendo el talento y la dedicación del joven profesional, le ofreció la oportunidad de unirse a su equipo como asistente. «Le debo haber continuado mi carrera de medicina en USA», recuerda con gratitud el Dr. Espinal, evidenciando el peso que tuvo aquella figura paterna-profesional en su desarrollo.
En aquel centro pediátrico de Queens, Espinal no solo aprendió el oficio en un sistema de salud de primer mundo; aprendió la importancia del mentorazgo, una lección que, décadas después, se reflejaría en su propia práctica.
En la Trinchera de las Emergencias (2004-2008)
Tras su paso por la pediatría, el Dr. Espinal buscó ampliar su experiencia clínica en uno de los escenarios más exigentes de la medicina: la sala de emergencias. Entre 2004 y 2008, ejerció como Médico Ayudante Emergenciólogo en el CDT (Centro de Diagnóstico y Tratamiento) en Puerto Rico.
Esos cuatro años en la isla del encanto le enseñaron a tomar decisiones bajo presión, a manejar lo impredecible y a enfrentar la fragilidad humana en su forma más cruda. La medicina de urgencias, con su ritmo frenético y sus stakes vitales, forjó en él una resiliencia que más tarde sería fundamental en su transición hacia una especialidad aún más profunda.
La Segunda Carrera: Cuando el Cuerpo ya no era Suficiente (2009-2018)
Si la medicina había sido su primera vocación, la psicología se convirtió en su segunda revelación. Entre 2009 y 2018, el Dr. Espinal emprendió un ambicioso proyecto académico y profesional en Filadelfia, Pensilvania: un Master en Psicología Clínica y Adicciones, complementado con diplomados en psicología clínica, terapia familiar, terapia de grupo y trabajo social.
Pero no se quedó en las aulas. Con credenciales certificadas, trabajó simultáneamente como psicoterapeuta en tres instituciones distintas, todas bajo la supervisión de entidades gubernamentales estatales y federales:
• Susquehanna Medical Clinic
• City Wide Mental Health Center
• Nueva Vida Mental Health
Esta tríada de experiencias le permitió atender a poblaciones diversas —desde comunidades urbanas hasta grupos hispanos— y comprender que la salud verdadera no se limita al diagnóstico físico. «Aprendí que muchos pacientes llegan con dolor de cabeza, pero se van con el alma enferma», reflexiona.
El Regreso y la Misión Pendiente
Después de más de dos décadas en Estados Unidos —pasando por Nueva York, Puerto Rico y Filadelfia— el Dr. Espinal tomó una decisión que pocos profesionales en su posición se atreven a tomar: regresar a La Romana.
No fue un retiro. Fue una evolución.
Con la creación de «Médicos a su Orden», el Dr. Espinal ha decidido rescatar la figura del médico de cabecera, esa práctica casi extinta donde el paciente no es un número sino una persona con nombre, historia y contexto familiar. Una iniciativa que, como él mismo describe, atiende a sus familiares y amigos «como si fueran familia».
Su trayectoria —pediatría, emergencias, psicología clínica, terapia familiar, adicciones— no es una lista de credenciales. Es un mapa que lo llevó a comprender que la medicina integral no se improvisa: se construye con años de escuchar, de diagnosticar, de acompañar.
Un Legado en Construcción
De asistente del Dr. Florimón en Queens a emprendedor de la salud en La Romana, el Dr. Maximilien Espinal representa una rara especie en la medicina contemporánea: el profesional que no se especializó para encerrarse en una torre de marfil, sino que acumuló saberes para devolverlos a su comunidad.
En una época donde la atención médica se fragmenta entre especialistas que apenas se conocen entre sí, «Médicos a su Orden» propone algo revolucionario en su simplicidad: un médico que te conoce de verdad.
Y si algo le enseñaron aquellos años en Nueva York, Puerto Rico y Filadelfia, fue que la confianza del paciente no se prescribe: se gana, consulta tras consulta, año tras año.
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