Por Quilvio Vásquez

El ateísmo es mucho más que la simple negación de la existencia de dioses; es una filosofía de vida que plantea que es posible vivir con plenitud, ética y propósito, libre de toda injerencia o imposición religiosa. Concibe a la humanidad con un destino claro y definido: la preservación de la vida en todas sus formas y la construcción del bienestar colectivo como meta principal.

Se puede afirmar que el ateísmo es una filosofía natural para cualquier ser humano, porque parte de una realidad evidente: esta es la única vida que tenemos, y por lo tanto, es la única que debemos cuidar, valorar y aprovechar al máximo. No necesitamos esperar una recompensa en otro mundo ni temer a un castigo eterno para saber cómo actuar.

Al igual que el resto de los seres vivos, nuestra naturaleza nos impulsa a mantenernos con vida. Pero a diferencia de otras especies, comprendemos que nuestra supervivencia y nuestra felicidad dependen de los demás: nadie puede vivir en soledad absoluta. Por eso aprendemos que debemos ayudarnos, respetarnos y servirnos mutuamente; es una necesidad práctica y humana, no una orden impuesta desde fuera.

Lo más positivo que puede desarrollar la humanidad es una conciencia basada en esa verdad natural. El ateísmo nos brinda esa base: nos enseña que el sentido de la vida lo construimos nosotros mismos, aquí y ahora.

A lo largo de la historia, todas las doctrinas religiosas, sustentadas en visiones idealistas y dogmáticas, han demostrado ser insuficientes. Lejos de unirnos, muchas veces han dividido; lejos de hacernos más justos, han fomentado la sumisión. La sociedad se vuelve cada día más individualista, y de nada han servido las promesas de paraísos o las amenazas de infiernos, ni pretender imponer el amor o la bondad por mandato de seres considerados superiores. Cuando la moral se basa en el miedo o en la esperanza de una recompensa, deja de ser auténtica.

El ateísmo, en cambio, es la única fuente de un amor y una solidaridad genuinos, nacidos de la propia condición humana: ayudamos porque comprendemos que nos necesitamos, no porque nos lo exige un libro o una autoridad espiritual.

Si logramos separar lo espiritual de lo público, si sacamos de nuestras escuelas y hogares una educación religiosa que nos enseña que el bien y el mal son reglas externas impuestas, podremos avanzar hacia una sociedad verdaderamente justa, libre y solidaria. Una sociedad donde las decisiones se toman basadas en la razón, la evidencia y el bienestar de todos.

Por último, es necesario ver con claridad: para muchos, la religión se ha convertido en un negocio muy rentable, que vende consuelo y esperanza a cambio de obediencia. Invita a aceptar el sufrimiento como algo inevitable o voluntad divina, y nos dice que debemos conformarnos con este mundo mientras esperamos uno mejor. El ateísmo rompe esa resignación: nos enseña que este mundo es el único que tenemos, y que depende de nosotros mejorarlo.

Tamaño del fenómeno a nivel mundial

Según el más reciente estudio global del Pew Research Center:

• En 2020 había aproximadamente 1,9 mil millones de personas sin afiliación religiosa.
• Representaban alrededor del 24% de la población mundial.
• Constituyen la tercera categoría más grande del mundo, detrás del cristianismo y el islam.
• Entre 2010 y 2020 crecieron un 17%, pasando de 1,6 a 1,9 mil millones de personas.

Es importante aclarar que no todas esas personas son ateas. Muchas simplemente no pertenecen a una religión organizada.

Diversos estudios internacionales sitúan a los ateos convencidos entre aproximadamente el 7% y el 10% de la población mundial, mientras que los no religiosos en sentido amplio alcanzan cifras mucho mayores.

Distribución geográfica

Asia-Pacífico: el principal centro del no creyentismo

La región Asia-Pacífico concentra aproximadamente el 78% de todas las personas sin afiliación religiosa del mundo.

La razón principal es la enorme población de China, donde el Estado ha promovido históricamente el secularismo y el ateísmo.

En China se encuentra la mayor población mundial de personas sin religión.

Europa

Europa es una de las regiones más secularizadas del planeta.

Entre los países con mayores porcentajes de población sin afiliación religiosa se encuentran:

• República Checa
• Países Bajos
• Estonia
• Suecia
• Noruega

En muchos países europeos la secularización se ha desarrollado durante décadas y está asociada con altos niveles educativos, urbanización y confianza institucional.

América del Norte

El crecimiento de la población sin religión ha sido particularmente rápido.

En 2020:

• Los no afiliados representaban aproximadamente el 30% de la población de Norteamérica.
• Su número aumentó cerca de 92% entre 2010 y 2020.

En los Estados Unidos:

• Cerca del 28%-29% de los adultos se identifican como religiosamente no afiliados.
* El porcentaje era apenas 16% en 2007.

América Latina

Aunque sigue siendo una de las regiones más religiosas del mundo, la secularización avanza.

Entre 2010 y 2020:

• La población sin afiliación religiosa aumentó hasta aproximadamente 77 millones de personas.
• Representa alrededor del 12% de la población regional

Encuestas recientes muestran incrementos importantes de personas que se declaran ateas, agnósticas o sin religión en países como:

• Chile

• Uruguay

• Argentina

• México

* Colombia

En varios de estos países, los no afiliados ya superan a algunas denominaciones protestantes.

Países con mayor secularización

En 2020, las sociedades con mayoría de población sin afiliación religiosa incluían:

• China
• Japón
• República Checa
• Corea del Norte
• Hong Kong
• Vietnam
• Países Bajos
• Nueva Zelanda
• Uruguay
• Macao

Estos territorios presentan más personas sin religión que personas afiliadas a alguna confesión.

Factores asociados al ateísmo y la no afiliación religiosa

Los investigadores suelen encontrar correlaciones entre la secularización y:

1. Mayor nivel educativo.
2. Urbanización.
3. Desarrollo económico.
4. Menor influencia institucional de las iglesias.
5. Reemplazo generacional (los jóvenes tienden a ser menos religiosos que sus padres).
6. Acceso a internet y diversidad de fuentes de información.

No obstante, estas correlaciones no implican causalidad automática.

Un dato importante: «sin religión» no siempre significa «sin creencias»

Uno de los hallazgos más interesantes de los estudios recientes es que muchas personas sin afiliación religiosa continúan manteniendo creencias espirituales.

Por ejemplo, numerosos individuos que se consideran «sin religión» siguen creyendo en:

• alguna fuerza superior,
• vida después de la muerte,
• espiritualidad no institucional,
• prácticas de meditación o rituales personales.

Por ello, los investigadores distinguen cuidadosamente entre:

Ateísmo (creencia.)
Agnosticismo (conocimiento.)
Secularidad (relación entre religión y esfera pública.)
No afiliación religiosa (pertenencia o identidad religiosa.)

Panorama general

Si se observa la tendencia mundial de las últimas décadas, el ateísmo y especialmente la no afiliación religiosa han aumentado de forma sostenida. Actualmente, cerca de una cuarta parte de la humanidad (24%) no se identifica con ninguna religión, lo que equivale a aproximadamente 1.900 millones de personas. Sin embargo, el número de ateos estrictos es considerablemente menor y probablemente se sitúa en torno a varios cientos de millones de personas, dependiendo de la definición utilizada.

La expansión del secularismo es especialmente visible en Europa, Norteamérica, Oceanía y partes de Asia Oriental, mientras que África, Oriente Medio y gran parte del sur de Asia continúan siendo regiones predominantemente religiosas.

Fuente: https://www.pewresearch.org/2025/06/09/religiously-unaffiliated-population-change/?utm_source=chatgpt.com

El autor es presidente de la Asociación de Ateos Dominicanos, (ATEODOM).

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