Por Becker Márquez Bautista

El resentimiento y el odio de una facción dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) hacia el Dr. Leonel Fernández Reyna y la Fuerza del Pueblo (FP) parecen estar nublando su juicio político. Esta ceguera los está empujando a contemplar una posible alianza con su propio verdugo, llevándolos a cometer un error garrafal que el pueblo dominicano jamás les perdonará. En política, las decisiones tomadas desde la víscera y no desde la razón siempre terminan en catástrofe.

Para que nos hagamos una idea: parece que quienes auspician una supuesta alianza de cara al proceso electoral de 2028 olvidan el lawfare, los ataques desmedidos y todas las acciones orquestadas para destruir al Partido de la Liberación Dominicana. Actúan como si les dieran igual los intereses del partido, poniendo sus agendas personales por encima de la organización política. En este preciso momento, en el que una parte del pueblo dominicano vive un verdadero vía crucis y parece pedirle perdón al PLD y al propio Danilo Medina, creo que sería un error imperdonable sumarse al coro de sus verdugos, los mismos que los llevaron a la horca social y política.

El fracaso histórico de 2028 y la factura del pueblo

Si esta cúpula materializa un pacto con el oficialismo de cara a las elecciones del 2028, estará firmando el fracaso histórico más estrepitoso de la política dominicana contemporánea. El pueblo, que observa con atención y no padece de amnesia, le pasará una factura implacable en las urnas. Aliarse con quienes los despojaron del poder, los humillaron y los persiguieron no solo sería un acto de extrema debilidad, sino una traición imperdonable a sus propias bases. Esta sumisión sepultaría de manera definitiva el legado de esa organización y destruiría cualquier posibilidad de que la sociedad vuelva a confiar en ellos para dirigir los destinos de la nación.

De consumarse esta insensatez, el PLD va rumbo a convertirse en un simple partido bisagra, echando por la borda cualquier crecimiento que puedan reflejar actualmente las encuestas. Y, por el otro lado de la moneda, el propio Partido Revolucionario Moderno (PRM) terminaría coronándose como la organización política más incoherente de la historia dominicana, al pactar precisamente con aquellos a quienes prometieron erradicar bajo el discurso de la transparencia y el cambio.

En definitiva, jugar con la inteligencia del electorado para satisfacer egos heridos es una apuesta donde todos los involucrados saldrán perdiendo.

El costo de las malas estrategias

Cuidadito con las «gallolocadas» en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Si cometen el error histórico de intentar cumplir algunos compromisos extrajudiciales para el 2028, les aseguro que el futuro que les espera será catastrófico para esa organización política. Es cierto que el partido va creciendo y fortaleciéndose, pero de nada les va a servir si se empeñan más en una alianza con el PRM y no con la FP.

Todas las críticas que algunos peledeístas le hacen a la Fuerza del Pueblo, referentes a las elecciones del 2020 y a la división del partido, no les valdrán de nada, ya que ellos terminarían haciendo exactamente lo mismo en el 2028.

No sean cobardes ni se conviertan en sumisos al gobierno de turno. Dejen de lado esa lucha personalista, fortalézcanse para competir en 2028 y tracen una ruta real para salir victoriosos en el próximo proceso electoral.

El gran disgusto que persiste en la población con el actual gobierno también afectará aún más al PLD si se atreven a intentar una alianza en 2028. Es posible que un pacto de esa naturaleza ayude al oficialismo a retener el poder, pero las consecuencias futuras para el partido morado serán más catastróficas que las vividas en 2024. Ante este panorama, surge una pregunta que muchos se hacen: ¿dónde quedó la brillantez del estratega político más capacitado del país, Danilo Medina? ¿Será que el odio ciega a la cúpula y les hace sabotear el propio crecimiento que lleva esa organización política?

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