El segundo capítulo: La consolidación y engrandecimiento bajo el Padre William Skilton

 

Por Manuel Castillo (con la colaboración histórica de George Anthony)

Si la etapa del Padre William L. Wipfler representó la siembra y la integración inicial de la Iglesia Episcopal a la vida social de La Romana, la llegada del Padre William Skilton constituyó el momento de maduración, estructuración e importante desarrollo de su obra educativa y pastoral.

Aproximadamente dos años después de concluida la misión de Wipfler en 1963, Skilton asumió como vicario residente de la Parroquia Todos los Santos, abriendo una segunda fase crucial para la comunidad.

De una escuela modesta a una institución de referencia
Cuando el Padre Skilton tomó las riendas de la parroquia y del incipiente Colegio Todos los Santos, la institución contaba apenas con las aulas iniciales de la educación primaria.

Ante el vertiginoso crecimiento demográfico de La Romana y la creciente demanda de una clase media en expansión, Skilton visualizó la necesidad de dotar a la ciudad de una oferta académica completa, robusta y con estándares de excelencia.

Bajo su dirección se llevaron a cabo transformaciones fundamentales:

Expansión física y de infraestructura: Se proyectaron y construyeron nuevas aulas y espacios complementarios junto al templo parroquial, dotando al colegio del equipamiento adecuado para responder a la creciente matrícula.

Ampliación de los niveles académicos:

El colegio pasó de ser una oferta modesta de primeros grados a consolidar el ciclo primario completo y sentar las bases operativas para la continuidad de los estudios secundarios.

Fortalecimiento del cuerpo docente:

Skilton impulsó la profesionalización y la incorporación de educadores comprometidos, consolidando la reputación pedagógica de la institución en toda la región Este.

Integración pedagógica y visión pastoral

El trabajo del Padre Skilton no se limitó al ámbito arquitectónico o administrativo; se caracterizó por una profunda visión de servicio comunitario y formación integral.

Fiel a la tradición de la Iglesia Episcopal en la República Dominicana expresada en centros emblemáticos como el Colegio San Esteban de San Pedro de Macorís o el Colegio San Andrés en Santo Domingo, Skilton concebía la educación como una extensión directa de la misión pastoral.

Bajo su vicaría, el colegio se afianzó como un espacio de convivencia plural donde convergían hijos de familias tradicionales de la comunidad, obreros y profesionales. La disciplina, la enseñanza del idioma inglés como pilar complementario y la formación en valores éticos convirtieron al Colegio Todos los Santos en un referente educativo de primer orden en La Romana.

Un legado de trascendencia diocesana

La impronta de William Skilton en La Romana fue la plataforma de una destacada trayectoria en el seno de la Iglesia Episcopal, donde años más tarde alcanzaría la dignidad episcopal como Obispo Asistente de la Iglesia Episcopal Dominicana, así como responsabilidades en la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos.

Su paso por La Romana es recordado como el ciclo en el cual la semilla sembrada por Wipfler y la comunidad pionera se transformó en un árbol robusto que educó a múltiples generaciones de romanenses.

Con la labor combinada de ambos sacerdotes, la Iglesia de Todos los Santos y su colegio no solo dejaron una marca imborrable en la geografía urbana de la calle Dr. Ferry y la avenida Santa Rosa, sino que demostraron cómo la fe y la educación pueden articularse para transformar positivamente el tejido de una comunidad.

Loading