Entrevista | Mariano Abreu analiza la imagen, influencia y credibilidad como herramientas de liderazgo

Mariano Abreu Vólquez es un comunicador, consultor de imagen pública y autor dominicano con una trayectoria enfocada en el desarrollo personal y la estrategia política.

Por Marcos Sánchez, Fundador y Editor en Jefe de Exposición Mediática.

En una era marcada por la hiperconectividad, la inmediatez informativa y la creciente fragilidad reputacional, la gestión estratégica de la imagen pública se ha convertido en un activo determinante para líderes políticos, empresariales y sociales. En la República Dominicana, uno de los nombres vinculados a este campo es el consultor y conferencista Mariano Abreu, presidente de Imagen Pública Consulting y autor de la obra Imarcalogía, una propuesta metodológica orientada a la transformación y posicionamiento de la marca personal.

Desde Exposición Mediática, conversamos con Abreu sobre los desafíos contemporáneos de la comunicación estratégica, la construcción de liderazgo en tiempos de polarización, la ética en la consultoría de imagen y el impacto de la narrativa digital en la consolidación —o erosión— de reputaciones. En esta entrevista, analizamos cómo evolucionan los modelos de proyección pública y qué competencias deberán desarrollar los líderes dominicanos para sostener credibilidad y relevancia en los próximos años.

Exposición Mediática: En un entorno donde la sobreexposición digital puede diluir reputaciones en cuestión de horas, ¿cuáles son los tres pilares estratégicos que hoy definen una marca personal sólida y resiliente en la República Dominicana?

Mariano Abreu: En el contexto dominicano, donde el «ruido» digital es constante, una marca sólida se apoya en: Coherencia Ética: La alineación total entre lo que el líder dice en privado y lo que hace en público. En RD, la falta de coherencia es lo que más rápido destruye una reputación; Autoridad Percibida: No basta con saber; hay que proyectar el dominio del tema a través de contenido de valor que solucione problemas reales del entorno; Conexión Emocional: La capacidad de humanizar la figura del líder. En nuestra cultura, la cercanía y la empatía son activos que blindan la marca ante ataques superficiales. En un entorno saturado, la marca debe basarse en el Neurobranding. El pilar fundamental es la Atención Selectiva: el líder debe saber cómo estimular el sistema activador reticular ascendente (SARA) del cerebro de su audiencia para sobresalir en el ruido digital. No buscamos solo «visibilidad», sino generar una huella sináptica que asocie la figura del líder con soluciones de confianza.

EM: ¿Cómo evalúa el impacto de la “cultura de cancelación” en el liderazgo público y empresarial dominicano, y qué protocolos recomienda para gestionar crisis reputacionales en tiempo real?

MA: La «cancelación» en RD suele ser intensa pero de corta duración si se gestiona con humildad estratégica. Mi protocolo recomendado es: Monitoreo Activo: Detectar el brote antes de que sea tendencia; Asunción de Responsabilidad: Evitar el «gaslighting» corporativo; si hubo un error, se admite rápido y Acción Correctiva Visible: No basta con pedir perdón; hay que mostrar el cambio. La reputación no se recupera con palabras, sino con hechos verificables en tiempo real.

EM: Desde su perspectiva como consultor en imagen, ¿cuáles son los errores más frecuentes que cometen los líderes políticos dominicanos al construir su narrativa pública, especialmente en escenarios de polarización?

MA: El error más grave es la «Narrativa del Salvador». En escenarios polarizados, el político dominicano suele presentarse como la solución única, lo cual genera rechazo inmediato en la acera opuesta. Otros errores son:S ubestimar la memoria digital del votante; Priorizar el «ataque» sobre la propuesta y descuidar la comunicación no verbal, que a menudo contradice su discurso de austeridad o cercanía

EM: En su obra Imarcalogía, usted propone una aproximación estructurada a la transformación de marca personal. ¿Podría explicar cuáles son sus componentes metodológicos y cómo se diferencian de otros modelos de branding personal en América Latina?

MA: Mi obra se diferencia porque no es cosmética, es estructural. Sus componentes son:​Identidad: El autoconocimiento profundo del líder; Imagen: La traducción visual de esa identidad; Marca: La huella o promesa que dejamos en otros. A diferencia de otros modelos latinoamericanos que se enfocan en el marketing de interrupción, Imarcalogía se basa en la atracción por excelencia, buscando que la marca sea el resultado de un proceso de transformación interna del individuo. Lo que diferencia a Imarcalogía es su base en la Neurociencia aplicada. Mientras otros modelos se quedan en la superficie, nosotros entendemos cómo el cerebro procesa la imagen. Aplicamos el Neurobranding para diseñar estímulos visuales y auditivos que conecten directamente con el sistema límbico (el cerebro emocional) de los seguidores, logrando que la lealtad a la marca personal sea una respuesta biológica y no solo una decisión racional

EM: Existe un debate permanente entre “proyección estratégica” y “autenticidad genuina”. ¿Dónde traza usted la línea ética entre optimizar una imagen y construir una percepción artificial?

MA: La línea ética se traza en la Verdad. La proyección estratégica debe ser un «megáfono» de las virtudes reales del líder, no una máscara para ocultar sus carencias. Construir una percepción artificial es un suicidio reputacional a largo plazo; la autenticidad es el único activo que no caduca.

EM: En su experiencia asesorando altos ejecutivos, ¿qué peso real tiene la inteligencia emocional en la consolidación de liderazgo frente a habilidades técnicas o académicas?

MA: Las habilidades técnicas te consiguen el puesto, pero la Inteligencia Emocional te mantiene en él y te permite liderar. En la alta gerencia, el 80% del éxito depende de cómo gestionas tus emociones y las de tu equipo. Un líder brillante técnicamente pero errático emocionalmente es un riesgo para cualquier organización. Hoy no hablamos solo de habilidades blandas, hablamos de Neuroliderazgo. El peso de la inteligencia emocional es real porque un líder debe ser un gestor de estados cerebrales, tanto propios como de su equipo. Un alto ejecutivo debe entender la neuroquímica del estrés y la motivación (el equilibrio entre cortisol y dopamina) para mantener un entorno de alto desempeño. El Neuroliderazgo permite que el líder influya en la toma de decisiones del otro apelando a la arquitectura neuronal del respeto y la colaboración.

EM: Más allá del individuo, ¿cómo evalúa actualmente la marca República Dominicana en el ámbito internacional y qué aspectos comunicacionales deberían fortalecerse para proyectar mayor competitividad global?

MA: Nuestra marca país ha evolucionado del «Todo lo tenemos» a una potencia en estabilidad y turismo. Sin embargo, debemos fortalecer la comunicación de nuestra seguridad jurídica y capacidad de innovación tecnológica. Debemos dejar de ser vistos solo como un destino de playa para proyectarnos como un hub logístico y de inversión de clase mundial.

EM: ¿Cómo deberían adaptarse las estrategias de imagen para líderes que pertenecen a generaciones distintas —Baby Boomers, Millennials, Generación Z— sin perder coherencia estratégica?

MA: La clave es la Coherencia Transversal. Un Baby Boomer no necesita bailar en TikTok para conectar con la Gen Z; necesita hablar de valores que resuenen con ellos (sostenibilidad, propósito, transparencia) usando los códigos visuales de cada plataforma, pero manteniendo su esencia de autoridad.

EM: En un mercado donde proliferan asesores sin formación estructurada, ¿qué estándares deberían exigirse para profesionalizar la consultoría en imagen pública en el país?

MA: Para elevar el estándar en RD, debemos exigir: Certificación Académica y Práctica: No basta con tener seguidores; se requiere formación en comunicación, psicología y estrategia; Código de Ética: Un compromiso formal de no manipular la opinión pública con noticias falsas y resultados Medibles: Salir del «me gusta» para enfocarse en KPIs de reputación y retorno de influencia. Para profesionalizar la consultoría en República Dominicana, el consultor del futuro debe dominar la Neuroeducación. Ya no basta con dar consejos; el consultor debe ser un educador que entienda cómo el cerebro del cliente aprende y cambia hábitos. La Neuroeducación aplicada al liderazgo permite que la transformación de imagen sea permanente, porque entendemos la plasticidad cerebral necesaria para que el líder adopte nuevas conductas y las comunique con naturalidad.

EM: Si proyectamos el ecosistema comunicacional dominicano a cinco años, ¿qué transformaciones anticipa en la forma en que se construyen reputaciones y qué habilidades deberán desarrollar los líderes para mantenerse vigentes?

MA: Anticipo una migración hacia la hiper-transparencia impulsada por la IA. Las reputaciones ya no se construirán solo con notas de prensa, sino con la «huella de datos» del líder. Los líderes que sobrevivan serán aquellos que desarrollen la habilidad de la Adaptabilidad Radical y que entiendan que su marca personal es su activo financiero más importante. En cinco años, la reputación se construirá mediante estrategias de Neuromarketing de precisión. Los líderes que se mantengan vigentes serán aquellos que comprendan los sesgos cognitivos de sus audiencias y sepan cómo activar las neuronas espejo para generar empatía real a través de pantallas. El futuro de la comunicación dominicana está en la intersección entre la tecnología y la comprensión biológica de la persuasión.

Exposición Mediática: Gracias Mariano por concedernos esta interesantísima entrevista en beneficio de nuestros lectores.

Mariano Abreu: ¡Gracias a ustedes por esta valiosa oportunidad de poder dar a conocer y compartir nuestros conocimientos y servicios a través de tu esencial medio web noticioso!

En un entorno donde la percepción pública puede consolidar o erosionar trayectorias en cuestión de horas, la conversación con Mariano Abreu deja una conclusión clara: el liderazgo contemporáneo ya no depende únicamente de competencias técnicas o capital político, sino de la capacidad de construir coherencia entre discurso, conducta y narrativa estratégica.

Más allá de la estética o la proyección superficial, la gestión de la imagen se posiciona como una disciplina vinculada a ética, credibilidad y sostenibilidad institucional. En la política, la empresa, la academia y el ámbito social, la reputación se consolida como un activo transversal que requiere planificación, inteligencia emocional y visión de largo plazo.

En definitiva, el desafío no es solo comunicar mejor, sino liderar con conciencia reputacional en un ecosistema mediático que no concede pausas. La pregunta que queda sobre la mesa es si los líderes dominicanos están preparados para asumir esa nueva responsabilidad estratégica.

El autor es Fundador y Editor en Jefe de Exposición Mediática. Con tres décadas en medios y veinte años como articulista, ejerce un periodismo de interpretación públic que articula análisis riguroso y reflexión cultural. Su trabajo se centra en la legalidad, la interpretación de procesos complejos y el interés ciudadano. Es locutor, escritor, profesor bilingüe, creativo y actor. Su propuesta editorial integra un enfoque cultural y didáctico permanente, orientado a la formación de criterio ante debates nacionales e internacionales.

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