Por Viannesa Sánchez Santana

En un mundo donde la tecnología se ha vuelto una parte intrínseca de nuestro día a día, vale la pena detenernos unos minutos y reflexionar. Cuando lo cotidiano se convierte en costumbre, muchas veces olvidamos cómo funcionábamos sin ello. Y aunque pueda sonar exagerado, los semiconductores podrían considerarse fácilmente la columna vertebral del mundo tecnológico actual.

¿Pero qué son realmente los semiconductores? ¿Y por qué son tan importantes? Pues bien, si te dijera que en este preciso momento, para poder leer este artículo, dependes de ellos, probablemente no estaría exagerando. Los semiconductores son materiales con la capacidad de conducir o aislar la electricidad dependiendo de determinadas condiciones. Dicho de una manera más simple, son los responsables de hacer posible el funcionamiento de los sistemas electrónicos modernos.

Si nos ponemos un poco más técnicos y vamos más allá de los famosos 0 y 1 con los que se comunican las máquinas, esos valores binarios no son más que una representación de impulsos eléctricos. Un «ON» que permite el paso de la corriente y un «OFF» que la bloquea. Gracias a esa capacidad aparentemente sencilla, hoy existen computadoras, teléfonos inteligentes, servidores, consolas de videojuegos y prácticamente cualquier dispositivo tecnológico moderno.

En la actualidad, el principal uso de los semiconductores se centra en la fabricación de chips. Estos pequeños componentes están presentes en industrias tan variadas como la informática, la inteligencia artificial, los dispositivos IoT e incluso el sector automotriz. Y precisamente ahí radica su enorme importancia. Algunas sustancias y materiales utilizados para producirlos se están convirtiendo en el “oro del siglo XXI”. Entre ellos destacan el silicio y el germanio, conocidos como materiales intrínsecos, además de diversos compuestos derivados de elementos como el arsénico, el galio y el aluminio.

Actualmente, Taiwán, a través de la empresa Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), lidera la fabricación mundial de semiconductores con aproximadamente el 60 % de la producción global. Este gigante tecnológico sostiene gran parte de la operación de empresas como NVIDIA, AMD, Apple e Intel, todas altamente dependientes de esta cadena de suministro.

Viannesa Sanchez, autora del artículo.

De ahí surge gran parte de la preocupación de Estados Unidos frente a China y una posible escalada de tensiones alrededor de Taiwán. Una interrupción en la producción de semiconductores tendría consecuencias enormes para la economía mundial. No solo afectaría la disponibilidad de productos tecnológicos, sino también el ritmo de innovación que impulsa buena parte del desarrollo moderno.

Por su parte, República Dominicana ha comenzado a coquetear con la idea de convertirse en un hub de exportación de semiconductores. Así quedó establecido en el decreto 324-24, cuyo objetivo es declarar como alta prioridad nacional el desarrollo y la innovación de esta industria en el país.

El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes asegura que el país cuenta con varios factores estratégicos a su favor: una infraestructura ya consolidada gracias a las zonas francas, una ubicación privilegiada en el Caribe y mano de obra capacitada. Todo esto podría convertir a República Dominicana en un actor importante dentro de esta industria durante los próximos años, con expectativas de que para 2028 comiencen a verse resultados concretos.

Este enfoque ya parece estar generando impacto. Instituciones como el Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA) han incorporado a su oferta académica la carrera de tecnólogo en semiconductores y microelectrónica. Asimismo, figuras como Arturo del Villar, rector del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), han señalado la importancia de fortalecer los programas de ingeniería para responder a las nuevas demandas de una industria que, más que una tendencia pasajera, parece perfilarse como una necesidad inevitable para el futuro tecnológico y económico de la región.

Aunque para muchas personas los semiconductores pasan desapercibidos en la vida cotidiana, lo cierto es que se han convertido en uno de los recursos más estratégicos del mundo moderno. Desde la inteligencia artificial hasta los automóviles y teléfonos inteligentes, gran parte de la tecnología que utilizamos diariamente depende de ellos.

Mientras las grandes potencias compiten por liderar esta industria, países como República Dominicana comienzan a dar sus primeros pasos con la intención de no quedarse fuera de una de las transformaciones tecnológicas más importantes del siglo XXI.

La autora es entusiasta tecnológica y analista de datos e inteligencia empresarial.

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