Por Rolando Hernández
Rebecca De Paula oficial del Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York (NYDP) de 31 años se realizó una cirugía para remover unos implantes mamarios en el presente de agosto, pero falleció días después a causa de una agresiva infección bacteriana de realizada la intervención médica.
De Paula quien fue intervenida en una clínica de la ciudad de Santo Domingo era madre de tres hijos a quienes deja en la orfandad. Su repentina es inesperada muerte ha causado consternación en la comunidad en la que residía y en la iglesia de la que también era su pastora en los Estados Unidos.
Al igual que De Paula, Rebecca Brizard el pasado julio con apenas 37 años también perdió la vida tras someterse a una liposucción en Santo Domingo Oeste. El Ministerio de Salud Pública determinó luego de sus investigaciones que el procedimiento quirúrgico fue realizado por un barbero que se hacía pasar por médico.
Ambos casos de manera desafortunada son una muestra de la mala práctica médica que con frecuencia ocurre en la República Dominicana con personas que asumen la función de cirujano cuando en realidad no lo son. Todas las muertes provocadas por ellos duelen a lo interno de la sociedad.
Los fallecimientos relacionados a las cirugías estéticas no solo afectan a los extranjeros, sino a la población dominicana, principalmente a las mujeres.
De acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDD) entre 2009 y 2022 fallecieron 93 ciudadanos estadounidenses luego de someterse a cirugías estéticas en la República Dominicana, lo que aun representa un problema persistente vinculado a turismo médico, la proliferación de clínicas clandestinas y a la realización de procedimiento múltiples. Las cifras se han incrementado desde entonces.
Entre las principales causas relacionadas a las muertes por cirugía estéticas se encuentran: tromoboembolismo graso o venoso, infecciones bacterianas severas y negligencia y falta de acreditación, es decir personas que no están autorizadas como cirujanos o médicos.
La fala de continuos y rigurosos controles en lo relacionado no solo a los cirujanos sino de los centros de salud (clínicas) continúan provocando la perdida de vidas de mujeres jóvenes y afectando la imagen intencional de la República Dominicana.
Además, la ausencia de ejemplares sentencias judiciales contra los falsos cirujanos y médicos que continúan realizando procedimientos de cirugías estéticas en la nación dominicana sin estar debidamente acreditados. Todos son un real peligros para los dominicanos y extranjeros.
El Ministerio de Salud Pública y la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética (Sodocipre), deben establecer mayores controles sobre la comunidad médica con la finalidad de evitar las continuas muertes por cirugías estéticas en la nación dominicana. En la realidad de los hechos, las cirugías que matan deben ser eliminadas en la sociedad dominicana.
El autor es periodista, educador y escritor dominicano residente en el estado de Nueva Jersey. Puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com
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