Por Marcos Sánchez
Hay fechas que pasan inadvertidas. Otras quedan registradas en la historia. Y existen algunas cuya singularidad las convierte en acontecimientos que trascienden el calendario y adquieren un significado especial para toda una comunidad.
El 26 de agosto de 2026 pertenece a esta última categoría. Ese día se producirá una coincidencia que La Romana tiene motivos para celebrar: 26/8/26. Tres referencias al número que identifica afectivamente a esta provincia y que, para varias generaciones de romanenses, representa mucho más que una simple numeración.
Serie 26
Por iniciativa de un grupo de munícipes, quienes se conformaron como Romanenses En El Mundo Serie -26, Agosto 26, 2026, ese día el Parque Juan Pablo Duarte será el punto de encuentro de una jornada concebida para reunir a los romanenses residentes en la ciudad y a aquellos que, por distintas circunstancias, hoy viven en otros lugares de la República Dominicana o en el extranjero.
La propuesta tiene la sencillez de las grandes ideas: reunirse para celebrar que somos de La Romana.
Desde las horas de la mañana y durante buena parte del día, la intención es convertir el parque en un gran escenario de encuentro, conversación, recuerdos, música, alegría y abrazos, prolongándose la actividad hasta la tarde-prima noche, pero detrás de esta celebración hay algo mucho más profundo.
Una fecha irrepetible
El 26/8/26 no volverá a repetirse durante nuestras vidas. Para que el calendario vuelva a ofrecer una coincidencia semejante habrá que esperar cien años, hasta el 26 de agosto de 2126. Esa realidad convierte la jornada en una experiencia extraordinariamente especial.
Quienes se congreguen este 26 de agosto estarán viviendo un momento que sus hijos y nietos podrán recordar a través de fotografías, relatos y testimonios, pero que ellos mismos jamás podrán experimentar nuevamente y ahí reside buena parte de la emoción.
Porque nadie sabe dónde estará dentro de diez, veinte o treinta años. Nadie puede asegurar qué amigos seguirán caminando a su lado, qué familiares permanecerán, ni cuántos de los rostros que veremos ese día quedarán después solamente en la memoria. Por eso habrá que aprovechar el encuentro.
Habrá que mirar a los ojos, abrazar, conversar, tomarse fotografías, recordar a quienes ya no están y sobre todo, habrá que celebrar a quienes todavía tenemos la dicha de encontrarnos.
El Parque Juan Pablo Duarte: corazón del reencuentro
El escenario elegido tiene también un profundo valor simbólico. El Parque Juan Pablo Duarte se convertirá durante esta jornada en punto de llegada para quienes regresen y en punto de encuentro para quienes permanecen en la ciudad.
Allí podrán coincidir generaciones enteras de romanenses. Amigos que hace décadas no se ven. Compañeros de escuela. Vecinos de otros tiempos. Familias separadas por la emigración.







Hijos que regresan desde el extranjero. Padres y abuelos que esperan reencontrarse con los suyos. Será, en definitiva, una oportunidad para comprobar que, pese al paso de los años y las distancias, existen vínculos que permanecen intactos.
Porque hay ciudades que uno abandona físicamente, pero que nunca abandona emocionalmente. La Romana es una de ellas.

Los romanenses de aquí y los de allá
La celebración adquiere una dimensión todavía mayor cuando se piensa en los miles de romanenses que hoy viven fuera.
Muchos emigraron en busca de oportunidades. Otros se marcharon por razones familiares, profesionales o personales. Algunos llevan años sin regresar.
Pero la distancia no ha conseguido borrar su vínculo con la ciudad.
Se llevaron recuerdos, fotografías, costumbres, sabores, nombres de calles, voces familiares y las historias de una infancia que continúa acompañándolos.
Por eso, si algunos de ellos pueden regresar este 26 de agosto, su presencia tendrá un significado especial. No serán simplemente visitantes. Serán hijos que vuelven a casa.
Y quienes no puedan estar físicamente en el Parque Juan Pablo Duarte también podrán sentirse parte de una celebración que pertenece a todos los romanenses, estén donde estén.
Porque la Serie 26 no termina en las fronteras de La Romana. Está allí donde exista un romanense dispuesto a decir con orgullo: ¡Soy de La Romana!
Una fotografía para la historia
Quizás dentro de varias décadas, una de las imágenes tomadas durante esta jornada adquiera un valor especial.
En ella podrían aparecer jóvenes y adultos, padres, abuelos, amigos, familias enteras; quienes nunca se fueron y quienes regresaron; quienes viven en La Romana y quienes llegaron desde otros países para estar presentes.
Todos juntos bajo una misma fecha. Todos identificados por una misma pertenencia. 26/8/26.
Algún día, alguien podrá mirar esa fotografía y preguntar: “¿Qué ocurrió ese día?” y la respuesta será sencilla: “Ese fue el día en que La Romana se reunió.”
Mucho más que una celebración
Por eso, el encuentro del 26 de agosto no debería entenderse solamente como una actividad festiva. Será también una celebración de la memoria.
Cada generación llevará consigo sus propias historias. Habrá quienes recuerden una La Romana diferente, los barrios de su infancia, las escuelas, los antiguos lugares de reunión, los personajes que marcaron una época y los amigos que el tiempo dispersó.
Habrá risas, anécdotas, nostalgia y también habrá, inevitablemente, algún momento de silencio cuando alguien mencione a quienes ya no están.
Eso también forma parte de celebrar una ciudad: recordar a quienes ayudaron a construirla y que hoy viven en nuestra memoria.
La oportunidad es ahora
El calendario nos está ofreciendo una oportunidad extraordinaria. No dentro de cien años. Ahora. Por eso el llamado es para todos los romanenses.
A quienes viven en la ciudad: encuéntrense.
A quienes viven fuera: regresen, si pueden.
A quienes hace años no ven a sus amigos: **este puede ser el momento.
A las familias: reúnanse.
A los jóvenes: escuchen las historias de sus mayores y a todos: celebremos que todavía estamos aquí, porque dentro de un siglo, otros romanenses volverán a encontrarse con una fecha semejante. Nosotros, sin embargo, tendremos un privilegio que nadie podrá quitarnos: haber vivido el 26/8/26.
¡Nos vemos en el Parque Juan Pablo Duarte!
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